¿Por qué no pegarle a los niños?

por que no pegarle a los niños

04 Abr ¿Por qué no pegarle a los niños?

Una cachetada, una nalgada, un manazo, un pellizco, todos estos son ejemplos de agresiones físicas que algunos padres y madres ejercen con sus hijos(as), y que hasta hace poco tiempo, estaban vistas como algo normal. Durante mucho tiempo fue algo que era aceptado por la sociedad y que se ejercía tanto en el ámbito escolar, como en el familiar.

 

La mayoría de las veces, cuando el niño(a) se porta mal, es por una razón más profunda, que por hacer enojar a sus padres o llevar la contraria. Es muy probable que el niño(a) se sienta ansioso o no sabe cómo resolver un problema o cómo responder ante una situación estresante, también es posible que tenga hambre, esté cansado, le duela algo o se sienta mal, o incluso puede estar aburrido o con mucha energía.

 

Cuando se recurre a la agresión física es una muestra de pérdida de control por parte de los padres; y es importante tener el control, no por ejercer el poder y la autoridad, sino más bien, ellos son los que tienen la capacidad de guiarlos y explicarles. Es muy importante ejercitar autocontrol, ya sea contar hasta diez o calmarse y ya calmado(a), hablar con ellos.

 

Es fundamental ser firme con tus hijos(as), para que así él/ella aprenda a respetarse y a respetar a los demás. Es necesario poner límites y reglas o normas que se deben de seguir. Sin embargo, es muy importante explicarles el porqué de estas normas, cuáles son los comportamientos adecuados y cuáles no; así como ayudarlos a crecer.

 

Hoy en día, se sabe que estas agresiones físicas tienen grandes consecuencias en los niños(as) tanto físicas y psicológicas, como en el desarrollo cognitivo. Un niño(a) que ha vivido este tipo de agresión, aprenden a tener miedo y a tener una percepción de ellos mismos como malos.

También pueden generar rabia y hostilidad en contra de cualquier adulto, además de volverse sumisos o rebeldes, temerosos e inseguros y lo más importante y fuerte es, que surge una sensación de no ser amado por nadie.

Estas agresiones dejan una huella, tras sentirse humillados y sin la capacidad de defenderse, teniendo repercusiones en su autoestima. Al final, los niños(as) por miedo a ser golpeados y/o castigados terminan obedeciendo, que a su vez afecta la comunicación, y por lo tanto, la relación padre/madre-hijo(a).

 

Los niños son muy observadores y muy hábiles para imitar actitudes y aprender las conductas violentas que viven, que luego pueden replicarlas en cualquier ambiente.

Una serie de estudios ha revelado que personas que han vivido situaciones de castigos o agresión física, pueden presentar problemas de la conducta en la edad escolar. Además, tienen una probabilidad más elevada de tener algún problema de salud mental, tales como adicciones, ansiedad y problemas de inestabilidad social, en la edad adulta.

 

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